22 nov 2022
21 nov 2022
20 nov 2022
Juego de té coreano
«Oh detente, bello instante», decía Goethe, a través de Fausto. Pienso en el intríngulis de paralizar aquello que es imperativamente móvil. ¿Será que el grabador de estos grabados, de estas aves, fue Goethe por algunos segundos? ¿Usted cree que el juego de té es el más hermoso jamás hecho? Es tan lindo. Tan triste a su vez. Triste porque me recuerda a las líneas de Pessoa. Uno quisiera que los grabados se proyectaran más allá de la taza. También pienso que la delicada loza es una jaula: inofensiva jaula para inexistentes aves. Quisiera tanto que fuera tuyo. Sé que lo cuidarías mucho. Nos imagino en Japón, jugando a que este juego de té fue el pago por reparar una ventana.
El Sur
No es que morir nos duela tanto. Es vivir lo que más nos duele. Pero morir es algo diferente, un algo detrás de la puerta. La costumbre del pájaro de ir al Sur —antes de que los hielos lleguen acepta una mejor latitud—. Nosotros somos los pájaros que se quedan. Los temblorosos, rondando la puerta del granjero, mendigando su ocasional migaja hasta que las compasivas nieves convencen a nuestras plumas para ir a casa.
Emily Dickinson - "El viento comenzó a mecer la hierba"
«Si las abejas clasifican las intensidades luminosas en términos de pesantez -para ellas la oscuridad es pesada y la claridad liviana- la obra del pintor, del poeta y del músico (...) deben aparecersenos, si no como forma superior de conocimiento, por lo menos como la más fundamental, la única verdaderamente común. (...) Por lo tanto, y no solo metafóricamente, tenemos el derecho de comparar, como tan a menudo se ha hecho, una ciudad con una sinfonía o con un poema: son objetos de la misma naturaleza(...)»
Claude Lévi-Strauss
19 nov 2022
«El mar, me acuerdo, tenía tonalidades de sombra, de mezcla con fugas onduladas de vaga luz -y era todo misterioso como una idea triste en un momento de alegría, profético no sé de qué. Yo no partí de un puerto conocido. Ni sé hoy qué puerto era, porque todavía no he estado allí. Tampoco, igualmente, el propósito ritual de mi viaje era ir en demanda de puertos inexistentes -puertos que fuesen tan sólo entrar-hacia-puertos; ensenadas olvidadas de ríos, estrechos entre ciudades irreprensiblemente irreales (...) Partí yo? Yo no os juraría que partí. Me encontré en otras partes, en otros puertos, pasé por ciudades que no eran aquélla, aunque ni aquélla ni ésas fueran ciudades ningunas (...) fui yo quien partió y no el paisaje, que fui yo quien visitó otras tierras y no ellas las que me visitaron».
F. P.
Yo, de Jorge Luis Borges
La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esque...
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«Oh detente, bello instante», decía Goethe, a través de Fausto. Pienso en el intríngulis de paralizar aquello que es imperativamente móvil....





