26 nov 2022
25 nov 2022
¿Qué piensas?
«Los teólogos no ignoran que si la atención del Señor se desviara un solo segundo de mi derecha mano que escribe, ésta recaería en la nada, como si la fulminara un fuego sin luz. Por eso afirman que la conservación de este mundo es una perpetua creación y que los verbos conservar y crear, tan enemistados aquí, son sinónimos en el Cielo».
B.
24 nov 2022
Kintsugi
Espejos II
Tal vez, es en “Ojos de perro azul” dónde García Márquez introduce de manera más intensa, o mejor: más directa y evidente a los espejos en los sueños.
Así es, que justamente a un sueño se debe el lugar de ubicación de Macondo. Luego de salir del pueblo de origen, “espantados” más por la culpa que por el fantasma de Prudencio Aguilar, y en busca de un lugar dónde asentarse, [casi después de dos años de travesía], en un campamento junto a un río, José Arcadio Buendía tiene un sueño.
“[...] José Arcadio Buendia soñó esa noche que en aquel lugar se levantaba una ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo. Preguntó que ciudad era aquella, y le contestaron, con un nombre que nunca había oído, que no tenía significado alguno; pero que tuvo en el sueño una resonancia sobrenatural: Macondo. Al día siguiente convenció a sus hombres de que nunca encontrarían el mar. Les ordenó derribar los árboles para hacer un claro junto al río, en el lugar más fresco de la orilla, y allí fundaron la aldea.
José Arcadio Buendía no logró descifrar el sueño de las casas con paredes de espejos hasta el día en que conoció el hielo. Entonces creyó entender su profundo significado. Pensó que en un futuro próximo podrían fabricarse bloques de hielo en gran escala, a partir de un material tan cotidiano como el agua, y construir con ellos las nuevas casas de la aldea. Macondo dejaría de ser un lugar ardiente, cuyas bisagras y aldabas se torcían de calor, para convertirse en una ciudad invernal”.
¿Descifró José Arcadio Buendía el sueño?, o mejor aún ¿el sueño contenía alguna revelación? Y éste interrogante lo formulo obviamente dejando de lado el nombre y la ubicación del pueblo.
Más adelante, una noche en su laboratorio, Melquiades “[...] creyó encontrar una predicción sobre el futuro de Macondo. Sería una ciudad luminosa, con grandes casas de vidrio, donde no quedaba ningún rastro de la estirpe de los Buendía. "tronó José Arcadio Buendía";"No serán casas de vidrio sino de hielo, como yo lo soñé, y siempre habrá un Buendia, por los siglos de los siglos.”
“Las paredes de Macondo” estaban destinadas a “derretirse” como el hielo. A derretirse y correr y fugarse como el agua, de la memoria colectiva, lo mismo que los Buendia. Primero ellos, luego el pueblo “olvidado hasta por los pájaros”. Es así que quedando en vida los últimos cuatro de la estirpe: Aureliano, Amaranta Ursula, su hermano José Arcadio y Aureliano Amador; ya “Los Buendía” se estaban perdiéndo en el olvido y apenas quedaban vestigios en la memoria de Gabriel, amigo de José Arcadio y bisnieto del coronel Gerineldo Márquez [compañero de luchas del coronel Aureliano Buendia], y en la de Pilar Ternera a quién Aureliano encontró dirigiendo un burdel, a la edad de 145 años. Todos los demás habitantes de Macondo quizá pensaban algo parecido a lo que pensaba la dueña de otro burdel que frecuentara Aureliano: “Discutió con una rabiosa pasión de comadrona que el coronel Aureliano Buendia, de quién en efecto había oído hablar algúna vez, era un personaje inventado por el gobierno como un pretexto para matar liberales”.
O como el párroco que atendió a Aureliano, cuándo fue en busca de su partida de bautismo, y quién al no encontrar datos relevantes, le dice que tal vez le pusieron el “Buendia” porque había una calle que se llamaba asi y en ese entonces la gente “tenía la costumbre de ponerles a los hijos los nombres de las calles.”
Espejos, hielo… "Espejos de agua", entre los que se iban borrado paulatinamente los Buendia; tal como le ocurrió a uno de los últimos cuatro: José Arcadio hallado por Aureliano “[...] Esa tarde, habiéndolo echado de menos en la cocina, buscó a José Arcadio por toda la casa, y lo encontró flotando en los espejos perfumados de la alberca, enorme y tumefacto, y todavía pensando en Amaranta”
Y así como “por un sueño de espejos” Macondo fue cimentado, también por una revelación como “de espejo hablado” habría de…
“…Aureliano saltó once paginas para no perder el tiempo en hechos demasiado conocidos, y empezó a descifrar el instante que estaba viviendo, descifrándolo a medida que lo vivía, profetizándose a sí mismo en el acto de descifrar la última página de los pergaminos como si estuviera viendo en un espejo hablado.”
“[...] Antes de llegar al verso final” Aureliano ya había comprendido”…
“Pues estaba previsto que la ciudad de los espejos [o los espejismos]"...
Pero esos no son los únicos espejos de ésta clase que contiene “Cien años de soledad”.
“Cuando estaba solo, José Arcadio Buendia se consolaba con el sueño de los cuartos infinitos. Soñaba que se levantaba de la cama, abría la puerta y pasaba a otro cuarto igual, con la misma cabecera de hierro forjado, el mismo sillón de mimbre y el mismo cuadrito de la virgen de los remedios en la pared del fondo. De ese cuarto pasaba a otro exactamente igual, cuya puerta abría para pasar a otro exactamente igual, y luego a otro exactamente igual, hasta el infinito. Le gustaba irse de cuarto en cuarto, como en una galería de espejos paralelos, hasta que Prudencio Aguilar le tocaba el hombro. Entonces regresaba de cuarto en cuarto, despertando hacia atrás, recorriendo el camino inverso, y encontraba a Prudencio Aguilar en el cuarto de la realidad.
Pero una noche, dos semanas después de que lo llevaron a la cama. Prudencio aguilar le tocó el hombro en un cuarto intermedio, y el se quedó allí para siempre, creyendo que era el cuarto real”…
Y ya entrado en esa aparente galería de espejos paralelos; al “otro lado” su cuerpo no producía ningún efecto en ningún espejo…
“Entonces entraron al cuarto de José Arcadio Buendía, lo sacudieron con todas sus fuerzas, le gritaron al oído, le pusieron un espejo frente a las fosas nasales, pero no pudieron despertarlo. Poco después, cuando el carpintero le tomaba las medidas para el ataúd, vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas”…
“No se volvió a levantar. Recostada en almohadones, como si de veras estuviera enferma, tejió sus largas trenzas y se las enrrolló sobre las orejas, como la muerte la había dicho que debía estar en el ataud. Luego le pidió a Ursula un espejo y por primera vez en más de cuarenta años vió su rostro devastado por la edad y el martirio, y se sorprendió de cuánto se parecía a la imagen mental que tenía de sí misma”
…Luego de cruzar unas palabras con su madre murió, sin reconciliarse con Fernanda.
...Ahora, que Fernanda no estaba "loca"... hay que creerlo; pero como no pensarlo:
“En realidad, desde que los encontró en los baúles de Aureliano Segundo, Fernanda se había puesto muchas veces el apolillado vestido de reina. Cualquiera que la hubiera visto frente al espejo, extasiada en sus propios ademanes monárquicos, habría podido pensar que estaba loca. Pero no lo estaba. Simplemente, había convertido los atuendos reales en una máquina de recordar. La primera vez que se los puso no pudo evitar que se le formara un nudo en el corazón y que los ojos se le llenaran de lágrimas, porque en aquel instante volvió apercibir el olor de betún de las botas del militar que fue a buscarla a su casa para hacerla reina, y el alma se le cristalizó con la nostalgia de los sueños perdidos”
“Sólo entonces cayó en la cuenta de que ignoraba el nombre y la dirección, y de que no tenía la menor idea del sector de París dónde estaba el hospital.
Ofuscado por el pánico, entró en el primer café que encontró, pidió un coñac y trató de poner sus pensamientos en orden. Mientras pensaba, se vio repetido muchas veces y desde ángulos distintos en los espejos numerosos de las paredes, y se encontró asustado y solitario, y por primera vez desde su nacimiento pensó en la realidad de la muerte.”
Borges también tiene espejos que alternan con la muerte, En la declaración que narra de Yu Tsun, en “El jardín de los senderos que se bifurcan” Yu Tsun antes de ir a cumplir su misión “de muerte” para transmitir una clave; se despide, Pero no teniendo a nadie de quien hacerlo… se despide de sí mismo:
“[...] Me vestí sin ruido, me dije adiós en el espejo, bajé, escudriñé la calle tranquila y salí”
También "Emma Zunz", otro de sus personajes, se ve reflejada en muchos espejos, antes de hacer lo necesario para no dejar ni una pieza suelta, que pueda comprometerla, cuando tome venganza, asesinando a Loewenthal, autor de un robo del que habían señalado a su padre [ahora muerto].
“[...] Acaso en el infame paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, publicada por luces y desnudada por los ojos hambrientos, pero más razonable es conjeturar que al principio erró, inadvertida, por la indiferente recova… Entró en dos o tres bares…”
En “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, Borges ubica el recuerdo de Herbert Ashe, en los espejos. Ashe, fue quien dejó en un bar el libro “Orbis Tertius” que habría recibido del Brasil en un paquete sellado y certificado, dias antes de morir.
“Algún recuerdo limitado y menguante de Herbert Ashe, ingeniero de los ferrocarriles del sur, persiste en el hotel de Adrogué, entre las efusivas madreselvas y en el fondo ilusorio de los espejos”
Y no puedo hablar de ésta clase de espejos, sin mencionar a wilde, quién en “El Retrato de Dorian Gray” pone a su personaje en la terrible situación de encontrarse cara a cara, con las huellas precisas y terribles que han dejado sus actos; sin ocultar, o atenuar ninguna maldad o equivocación, aunque él [Dorian] equivocadamente en algunos momentos sintiese que estaba actuando bien, el retrato era infalible; cruelmente sincero… [podría decirse, que tanto como el espejo de la malvada madrastra de Blancanieves]. Al punto de considerarlo antes de morir como “un espejo injusto”. Y éste retrato visto como un espejo recuerda el cuento de “William Wilson” de Allan Poe, y también a un espejo de “Rayuela” de Cortazar, pero merecen otro post.
“[...] y, como Domiciano, se paseó por una galería, recubierta de espejos de mármol, mirando a su alrededor, con ojos alucinados pensando en la daga que iba a terminar sus días, enfermo de ese tedio, de ese terrible taedium vitae que se apodera de aquellos a quienes la vida no niega nada;”
Y un recuerdo de las muchas maldades de su “Fantasma de canterville” involucra un espejo con la muerte: “Se acordó de la duquesa viuda, a la que asustó hasta provocarle un ataque mientras estaba frente al espejo, ataviada con sus encajes y diamantes”
"-Wong dice que Jung estaba entusiasmado con el Bardo –dijo Ronald-. Se comprende, y los existencialistas también deberían leerlo a fondo. Mirá, a la hora del juicio del muerto, el Rey lo enfrenta con un espejo, pero ese espejo es el karma. La suma de los actos del muerto, te das cuenta. Y el muerto ve reflejarse todas sus acciones, lo bueno y lo malo, pero el reflejo no corresponde a ninguna realidad sino que es la proyección de imágenes mentales… Como para que el viejo Jung no se haya quedado estupefacto, decime un poco. El Rey de los muertos mira el espejo, pero lo que está haciendo en realidad es mirar en tu memoria. ¿Se puede imaginar una mejor descripción del psicoanálisis? Y hay algo todavía más extraordinario, querida, y es que el juicio que pronuncia el Rey no es su juicio sino el tuyo. Vos mismo te juzgás sin saberlo. ¿No te parece que en realidad Sartre tendría que irse a vivir a Lhasa?
–Es un libro para muertos –dijo Oliveira.
Se quedaron callados oyendo llover.[...]”
Espejos I
Los espejos… esos objetos inquietantes, que parecen tener “algo más de fondo”. "superficies reflectantes” Así los describe la física. Y el fenómeno que se produce formando la imagen en el espejo, lo explíca en lo que se denomína “Ley de la reflexión”
Y bueno… más allá de las definiciones; la imaginación de los escritores, ha colgado y puesto espejos y espejos en muchas manos y lugares. Y en ellos ha reflejado a sus personajes de maneras románticas, tristes, hermosas o terríbles.
Tal vez por ese aparente misterio que los envuelve, se encuentran en escenas de muerte, y valga agregar: de amor, ya que quizá, como dijo Wilde “el misterio del amor es mayor que el misterio de la muerte”.
A García Márquez, no le faltan espejos como los de “El Otoño del patriarca” “Sabado de agosto que hacía crecer percebes en los espejos”, aúnque también le faltan los espejos, pues es bien sabído que el coronel de “El coronel no tiene quién le escriba” se afeitaba al tacto “Pues carecía de espejo desde hacía mucho tiempo”, lo cual habria seguramente desesperado a Calígula, a quién al parecer le encantaba observarse en el espejo, haciendo toda clase de gestos.
Borges tiene en su haber espejos extraños, espejos que acechan, que recuerdan, que suscítan profundas inferencias:
…Lo cual se explica mejor, en la frase que antecede, a la que acabo de citar: "Le molestaba que el perro de las tres y catorce [visto de perfil] tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto [visto de frente].
Y... “nadie se baña dos veces en el mismo rio”.
“La eterna virtud crece sobre la caridad a medida que ésta se aumenta y cuánto mayor es la unión recíproca de aquellas almas, más verdadero es su amor y más se aman, comunicándose entre sí como los espejos”
Y Borges en El libro de los seres imaginarios, [anímales de los espejos] sorprende y casí horroriza a la imaginación:
“En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados. Eran, además, muy diversos; no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano vivían en paz; se entraba y se salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Éste rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo, sacudirán ese letargo mágico. El primero que despertará será el Pez. En el fondo del espejo percibiremos una línea muy tenue y el color de esa línea será un color no parecido a ningún otro. Después, irán despertando las otras formas. Gradualmente diferirán de nosotros, gradualmente no nos imitarán. Romperán las barreras de vidrio o de metal y esta vez no serán vencidas. Junto a las criaturas de los espejos combatirán las criaturas del agua.
Pues, espero que no ocurra pronto… y para relajarme, nada mejor que leer algo de Benedetti: “Tu espejo es un sagaz” y de entrada, la expresión me hace sonreir… pero pensándolo bien, mejor no frente al espejo, [por lo de sagaz] y también porque como dice el mismo Benedetti “La vida se ha ido desgranando en el espejo y serán viejos los jóvenes [pero no lo divulguemos que hasta las paredes oyen]”…
23 nov 2022
22 nov 2022
Dinámica N°1: Kimono
Me pregunto si hablamos del kimono tal y como hablan los japoneses. Lo pienso porque kimono pobremente significa «prenda de vestir». Recuerdo haber leído sobre el Corán. Preciso: en ninguna de sus páginas aparece la palabra «camello». Tal vez los japoneses creen el kimono tiene el mismo valor que mirar la luna o respirar. Quizá los japoneses nos perciben igual de misteriosos y lejanos. En tal caso, el tenedor, por ejemplo, podría resultar para ellos una extravagancia occidental.
Leoncio.
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El encargo estuvo listo en el tiempo previsto. Camuflado en un envoltorio de paja, salió a la madrugada de la costa de la China imperial hacia Japón en una embarcación pesquera. Entre agricultores y artesanos chinos vestidos de harapos, la encomienda iba resguardada por un único guarda de la corte real de Japón infiltrado con soborno. A mitad del trayecto, la embarcación sufrió el ataque de un par de forajidos, que desde una pequeña nave, tomaron por sorpresa al tripulante, aniquilando salvajemente a todos los hombres. Ante la sorpresa de no hallar más que un par de monedas de cobre, y unas pobres cargas de arroz, estos sucumbieron a su vez ante el guarda de la corte de Japón, experto en artes de defensa.
La encomienda, una prenda de seda finísima, ahora expuesta en la cubierta de la nave, se elevaba en sus esquinas por el fuerte viento glaciar de la época. Allí, a la luz de un par de estrellas en una noche desprovista de luna, entre la niebla, rodeada de cuerpos inertes y chorros de sangre parecía intacta. Tan solo una pequeña gota desapercibida, alcanzó uno de sus pliegues centrales, en el bordado del sol carmesí más pequeño de todos. El guarda continuó la ruta marítima invernal y terrible, hasta entregar el paquete a su destino. Sin piedad fue sometido a tortura por la demora en su cometido. A las 4 a.m. del día previsto, el general de las fuerzas bélicas de Japón se dirigió al frente, impetuoso, gallardo, imponente para liderar la batalla contra China. Radiante y poderoso, atravesó fila tras fila para llegar al primer escuadrón. No alcanzó a llegar al frente, el sable plata de un traidor, lo atravesó silencioso. Su kimono rojo y negro bordado de soles y de halcones, se tiñó de rojo intenso, dejando escapar a borbotones su vida, justo a través del bordado del pequeño sol carmesí.
Paola
21 nov 2022
20 nov 2022
Juego de té coreano
«Oh detente, bello instante», decía Goethe, a través de Fausto. Pienso en el intríngulis de paralizar aquello que es imperativamente móvil. ¿Será que el grabador de estos grabados, de estas aves, fue Goethe por algunos segundos? ¿Usted cree que el juego de té es el más hermoso jamás hecho? Es tan lindo. Tan triste a su vez. Triste porque me recuerda a las líneas de Pessoa. Uno quisiera que los grabados se proyectaran más allá de la taza. También pienso que la delicada loza es una jaula: inofensiva jaula para inexistentes aves. Quisiera tanto que fuera tuyo. Sé que lo cuidarías mucho. Nos imagino en Japón, jugando a que este juego de té fue el pago por reparar una ventana.
El Sur
No es que morir nos duela tanto. Es vivir lo que más nos duele. Pero morir es algo diferente, un algo detrás de la puerta. La costumbre del pájaro de ir al Sur —antes de que los hielos lleguen acepta una mejor latitud—. Nosotros somos los pájaros que se quedan. Los temblorosos, rondando la puerta del granjero, mendigando su ocasional migaja hasta que las compasivas nieves convencen a nuestras plumas para ir a casa.
Emily Dickinson - "El viento comenzó a mecer la hierba"
«Si las abejas clasifican las intensidades luminosas en términos de pesantez -para ellas la oscuridad es pesada y la claridad liviana- la obra del pintor, del poeta y del músico (...) deben aparecersenos, si no como forma superior de conocimiento, por lo menos como la más fundamental, la única verdaderamente común. (...) Por lo tanto, y no solo metafóricamente, tenemos el derecho de comparar, como tan a menudo se ha hecho, una ciudad con una sinfonía o con un poema: son objetos de la misma naturaleza(...)»
Claude Lévi-Strauss
Yo, de Jorge Luis Borges
La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esque...
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«Oh detente, bello instante», decía Goethe, a través de Fausto. Pienso en el intríngulis de paralizar aquello que es imperativamente móvil....








