Soy plateado y exacto. No tengo prejuicios. Todo lo que que veo lo trago de inmediato tal como es, sin que me empañen ni el amor ni el disgusto. No soy cruel, soy sincero, el ojo de un pequeño dios de cuatro ángulos. La mayor parte del tiempo la paso meditando sobre la pared de enfrente. Es rosada, con manchas. Tanto la miré que me parece que ya forma parte de mi corazón. Aunque con intermitencias. Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez. Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mi, buscando en mi extensión su verdadero ser. Después se vuelve hacia esas mentirosas, las velas o la luna. Veo su espalda y la reflejo fielmente. Ella me recompensa con lágrimas y agitando las manos. Soy importante para ella. Ella viene y va. Es su cara, cada mañana, la que reemplaza la oscuridad. En mi, ella ahogó a una muchacha, y en mí, una vieja se alza hacia ella día tras día, como un pez terrible.
Hay un cuento de Lovecrartf que se titula “El extraño”. Narra la historia de un hombre que vive lejos de todo y en un castillo. El personaje cree que un monstruo lo acecha. Oye ruidos y voces y ve sombras. Al final, logra divisar a la bestia y decide no sin horror tocarla. No la tocó. O al menos no directamente. Sus dedos, al extenderse, se deslizaron por la fría y bruñida superficie de un espejo.
Soy plateado y exacto. No tengo prejuicios.
ResponderEliminarTodo lo que que veo lo trago de inmediato
tal como es, sin que me empañen ni el amor ni el disgusto.
No soy cruel, soy sincero,
el ojo de un pequeño dios de cuatro ángulos.
La mayor parte del tiempo la paso meditando sobre la pared de enfrente.
Es rosada, con manchas. Tanto la miré que
me parece que ya forma parte de mi corazón. Aunque con intermitencias.
Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.
Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mi,
buscando en mi extensión su verdadero ser.
Después se vuelve hacia esas mentirosas, las velas o la luna.
Veo su espalda y la reflejo fielmente.
Ella me recompensa con lágrimas y agitando las manos.
Soy importante para ella. Ella viene y va.
Es su cara, cada mañana, la que reemplaza la oscuridad.
En mi, ella ahogó a una muchacha, y en mí, una vieja
se alza hacia ella día tras día, como un pez terrible.
Sylvia Plath - "Espejo"
Hay un cuento de Lovecrartf que se titula “El extraño”. Narra la historia de un hombre que vive lejos de todo y en un castillo. El personaje cree que un monstruo lo acecha. Oye ruidos y voces y ve sombras. Al final, logra divisar a la bestia y decide no sin horror tocarla. No la tocó. O al menos no directamente. Sus dedos, al extenderse, se deslizaron por la fría y bruñida superficie de un espejo.
ResponderEliminarLeoncio
No sé cuál es la cara que me mira
ResponderEliminarcuando miro la cara del espejo;
no sé qué anciano acecha en su reflejo
con silenciosa y ya cansada ira.
Lento en mi sombra, con la mano exploro
mis invisibles rasgos. Un destello
me alcanza. He vislumbrado tu cabello
que es de ceniza o es aún de oro.
Repito que he perdido solamente
la vana superficie de las cosas.
El consuelo es de Milton y es valiente,
Pero pienso en las letras y en las rosas.
Pienso que si pudiera ver mi cara
sabría quién soy en esta tarde rara.
Jorge Luis Borges - "Un ciego"
El tema de los espejos siempre ha estado rodeado de misterios. Vea usted esa pintura... Se ve medio tenebrosa
ResponderEliminarSí, el cuadro es extraño. Pero me sirve porque es un espejo curvo. Con un espejo convexo el autor pudo capturar toda la sala en él.
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