26 jun 2023

Ensayo




Abordemos el concepto de causalidad, es decir, la relación causa-efecto, con un escrutinio riguroso. Tradicionalmente, se ha considerado a la causalidad como un principio fundamental en el análisis de sistemas. Porque al observar un sistema, la selección de elementos y eventos no es un proceso neutro. Se realiza un «recorte» dentro de la secuencia de eventos, el cual es subjetivamente condicionado por las perspectivas y prioridades del observador. Es decir, la causalidad no se manifiesta como una propiedad inherente y objetiva del sistema, sino más bien como una construcción narrativa que resulta de cómo se enmarcan y se vinculan vertiginosamente los eventos escogidos. Es dable proponer una analogía con la poesía para elucidar el fenómeno. Porque en poesía (según entiendo) las palabras son meticulosamente seleccionadas y ordenadas para conjurar significados específicos, la causalidad se revela como una estructura narrativa en la que los eventos son cuidadosamente seleccionados o vinculados para crear una interpretación coherente. Ahora, es vital entender que la diferencia máxima entre «sueño y realidad» no se limita sólo a la causa lógica de los eventos. Más allá de la causa-efecto, aquello que —consensuado— define a la realidad es que existe «per sé». Mientras que los sueños son creaciones de nuestra mente y fuera de ella no son nada o muy poco. Aunque el Sueño a menudo expone patrones de causa-efecto, no debemos confundir ni obviar esta característica: la verdadera naturaleza de lo que es verdadero.

Yo, de Jorge Luis Borges

       La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esque...