Saber que no se sabe es signo de redención pero también de inteligencia. Ahora, quisiera elevar los términos y llamar Misterio a esa colosal ignorancia, que no proviene del individuo sino de la especie. Hemos pensado muy bien el tema, incluso diré que nos excedimos; porque creamos Teología compleja desde un par de intuiciones y sentimientos vagos, tal vez, innecesariamente. A Dios lo engendra el pensamiento, eso creo. Y su «infinita bondad» es vicio transmitido —quizá— involuntariamente.
8 nov 2023
Sobre el Descartes: Dios y Racionalismo
Saber que no se sabe es signo de redención pero también de inteligencia. Ahora, quisiera elevar los términos y llamar Misterio a esa colosal ignorancia, que no proviene del individuo sino de la especie. Hemos pensado muy bien el tema, incluso diré que nos excedimos; porque creamos Teología compleja desde un par de intuiciones y sentimientos vagos, tal vez, innecesariamente. A Dios lo engendra el pensamiento, eso creo. Y su «infinita bondad» es vicio transmitido —quizá— involuntariamente.
Sobre la Democracia: Póstumo intercambio epistolar
Leoncio: —Lo lamento mucho. Pero en esta ocasión estoy con Churchill, me temo. Creo que la democracia es la peor forma de gobierno a excepción de todas las demás. Piénselo un poco. De los Reyes, de las Dinastías o de los Emperadores, por ejemplo, no nos salvaba nadie. Todos fueron un atropello de la genealogía. La democracia no puede ser tan mala después de todo. Podría decirse que es la manera menos odiosa que hemos descubierto para odiarnos. Lo que no sé, querido Borges, es si la democracia es algo verdaderamente útil, pero sospecho que todos nos sentimos medianamente conformes con esa abstracción. Muchos creen que su valor está en las mayorías y resistencias ocasionales. Yo no. Creo que su valor está —más bien— en la «imposible» soledad que el sistema genera. El anarquismo no tiene manera de luchar contra eso. No tiene nada que absuelva al hombre de su propia individualidad. Tal vez de eso se trate todo. Supongo que usaremos la democracia hasta cansarnos de ella, es decir, hasta el desuso. Tal vez alguien se invente algo mejor en el futuro y nos olvidemos de ella como nos hemos olvidado del sextante o el geocentrismo. ¿Se imagina? Que todo termine siendo un cachivache filosófico. Yo al menos tengo esa esperanza. Ahora, no es algo que debiera preocuparnos mucho. Usted murió. Y seguramente yo no conozca otra forma del poder. Además, creo que ya hemos probado de todo y siempre queda la barbarie. De cualquier modo ya no es nuestro problema.
4 nov 2023
20 oct 2023
תמיד בלב שלי
—La vida no la gobiernan la voluntad y la intención. La vida es una cuestión de nervios, fibras y células lentamente formadas, en las que el pensamiento se esconde y la pasión sueña. Puede usted creerse que está a salvo y pensar que es fuerte. Pero un tono casual de color en una habitación, un cielo luminoso, un perfume particular que usted amó una vez y que le trae sutiles recuerdos, un verso de un olvidado poema que vuelve a su memoria, una cadencia de una pieza musical que había dejado de tocar, se lo digo, Dorian, de todas esas cosas dependen nuestras vidas.
Oscar Wilde - "El retrato de Dorian Gray"
3 sept 2023
¡Oh Julieta querida! ¿Por qué eres aún tan bella? ¿Habré de creer que el fantasma incorpóreo de la muerte se ha prendado de ti y que ese aborrecible monstruo descarnado te guarda en estas tinieblas, reservándote para manceba suya? ¡Así lo temo, y por ello permaneceré siempre a tu lado, sin salir jamás de este palacio de noche sombría!
29 ago 2023
Teoría personal: De la Santísima Dualidad a la Santísima Trilogía Literaria.
•Proyección del autor en el personaje: Sostiene que, en la creación literaria, los autores tienden a proyectar aspectos de su propia personalidad, experiencias y emociones en los personajes que dan vida en sus obras. Estos personajes pueden convertirse en vehículos a través de los cuales el autor explora de manera simbólica o ficticia partes de sí mismo que de otra forma podrían permanecer ocultas o inexploradas. Así, el proceso de creación de personajes adquiere un carácter introspectivo y terapéutico para el autor, permitiéndole conectarse emocionalmente con su propia obra.
•Interacción y retroalimentación: La Santísima Dualidad implica una relación dinámica entre el autor y el personaje. Aunque el autor es el creador y el "dios" literario que da vida al personaje, este último no es una mera marioneta. Por el contrario, el personaje adquiere autonomía y, en ocasiones, sorprende al propio autor tomando decisiones y acciones que pueden influir en la dirección de la historia. Este proceso de retroalimentación entre el autor y el personaje enriquece la obra, dándole una profundidad y complejidad única que refleja la interacción entre la mente del autor y la mente ficticia del personaje.
•Creatividad como «creación divina»: En el contexto de la Santísima Dualidad, el proceso creativo del autor puede compararse con un acto divino de creación. Al dar vida al personaje, el autor ejerce su poder creativo de manera análoga a cómo un dios crearía a un ser vivo en su propio universo. De esta manera, el autor se convierte en el todopoderoso arquitecto de un mundo literario único, otorgando al personaje una existencia singular y una voz distintiva. Esta "creación divina" impulsa al autor a explorar las posibilidades infinitas de la imaginación y la expresión artística.
•Exploración de la identidad y la autoestima: La Santísima Dualidad permite al autor explorar temas profundos relacionados con la identidad y la autoestima. A través del personaje, el autor puede representar diferentes facetas de sí mismo, desde la versión idealizada que aspira a ser, hasta la más oscura y compleja que puede surgir de sus miedos y vulnerabilidades. El proceso de autoexploración que se realiza en la creación literaria proporciona una plataforma segura para el autor para cuestionarse, reflexionar y comprender mejor su propia psicología y emociones.
• Cambio y crecimiento: La creación de personajes en la Santísima Dualidad no es solo una actividad lúdica, sino también un viaje emocional y cognitivo para el autor. Al desarrollar y dar forma al personaje, el autor se enfrenta a sus propios desafíos y dilemas internos, lo que le permite crecer emocionalmente y comprender mejor su propio ser. A medida que la relación entre el autor y el personaje evoluciona a lo largo de la obra, el autor también experimenta una transformación, nutriéndose de la experiencia creativa y enriqueciendo su capacidad de autoconocimiento.
• Empatía y comprensión de la condición humana: La existencia de la Santísima Dualidad en la literatura también promueve la empatía y una mayor comprensión de la condición humana. Al proyectar parte de sí mismo en el personaje, el autor se coloca en los zapatos del protagonista y experimenta sus emociones, conflictos y desafíos. Esta experiencia de identificación emocional con el personaje puede llevar al autor y a los lectores a comprender mejor las complejidades de la naturaleza humana y fomentar una conexión más profunda con las experiencias universales que todos compartimos.
• Reflexión sobre la naturaleza de la creación artística: La Santísima Dualidad invita a una reflexión más profunda sobre la naturaleza misma de la creación artística. Al comparar al autor con un creador divino y al personaje con una entidad creada, se plantea la cuestión de la responsabilidad creativa y la capacidad de los autores para moldear e influir en la vida de sus personajes ficticios. Esta reflexión también puede extenderse al papel del lector, ya que este último también juega un papel activo en la interpretación y co-creación de la obra literaria. Destaca la interconexión entre el autor y sus personajes como una expresión profunda de la creatividad, la autoexploración personal.
Teoría Santísima Trilogía Literaria: La inclusión de la Literatura como tercer elemento en la teoría de la Santísima Dualidad agrega una dimensión más profunda y compleja a la relación entre el Autor y el Personaje, análoga al papel del Espíritu Santo en la Santísima Trinidad. Así, se establece una "Santísima Trilogía Literaria" en la que cada componente se complementa y enriquece mutuamente.
•La Literatura como ente vinculante: La Literatura ocupa un rol importante en esta teoría revisada, actuando como el medio que conecta y da vida a la interacción entre el Autor y el Personaje. Es el vehículo a través del cual la dualidad se manifiesta y comunica con el mundo. La Literatura se convierte en el lienzo donde el Autor plasma su ser y da vida al Personaje, permitiendo una expresión más profunda y significativa de su identidad y emociones.
•Influencia del Espíritu Santo Literario: Similar al papel del Espíritu Santo en la Santísima Trinidad, la Literatura ejerce una influencia enriquecedora en la relación entre el Autor y el Personaje. La creatividad, imaginación y fluidez artística que emana de la Literatura funcionan como el "Espíritu Santo Literario", guiando y dotando de vida a la dualidad entre el Autor y el Personaje. Esta influencia permite una conexión más profunda y significativa, facilitando que el Autor explore y comprenda más ampliamente sus propias creaciones.
•La Santísima Trilogía Literaria: Con la incorporación de la Literatura como tercer elemento, la relación entre el Autor, el Personaje y la Literatura se convierte en una "Santísima Trilogía Literaria". Cada componente contribuye de manera indivisible al proceso creativo. La Literatura es el medio que materializa la dualidad entre el Autor y el Personaje, mientras que el Personaje, a su vez, se convierte en el portador que lleva el mensaje y la esencia del Autor al mundo literario y a los lectores.
•Comprender la naturaleza de la creación literaria: La adición de la Literatura como tercer elemento invita a una reflexión más profunda sobre la naturaleza misma de la creación literaria. La Literatura no solo es un medio para expresar la dualidad entre el Autor y el Personaje, sino una entidad en sí misma, con su propia existencia y poder de influencia. Esta adición a la teoría resalta la importancia de la escritura como un acto de creación trascendental que va más allá de los tres elementos y cobra vida en la imaginación de los lectores.
25 ago 2023
Montaigne
Si Adán fue el primer Hombre, entonces fue —por momentos— el mejor y el peor en todo: el mejor arquitecto, el peor lingüista, el mejor teólogo y el peor teólogo. En la medida que el universo poblacional aumenta las virtudes y defectos se distribuyen. Y el «mejor y peor en algo» comienza a competir. Con Montaigne ocurre algo bello. Porque la Historia lo postula como el «Primer Ensayista», es decir, como el mejor ensayista de su tiempo. Los siglos pasaron. Y el tiempo —a mi juicio— no le ha podido arrebatar esa gloria.
Yo, de Jorge Luis Borges
La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esque...
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«Oh detente, bello instante», decía Goethe, a través de Fausto. Pienso en el intríngulis de paralizar aquello que es imperativamente móvil....






