—Los paquebotes que entran de mañana en el puerto traen ante mis ojos el misterio alegre y triste de quien llega y parte. Traen una memoria de muelles y momentos distantes, puentes que conducen hacia otra humanidad. Todo el atracar, todo el desprendimiento de la nave es -lo siento en mí como sangre- inconscientemente simbólico, terrible amenaza de revelaciones metafísicas que perturban en mí al que yo fui. Ah, todo el muelle es una soledad de piedra. Y cuando la nave se aleja y de pronto reparo en que se abrió un espacio entre el muelle y la nave, no sé por qué sufro una súbita angustia, una niebla de tristes sentimientos que brilla en el suelo de mis penas de hierba como la primer ventana donde el alba golpea, y que me envuelve como si recordara a una persona que misteriosamente fuese mía.
Fernando Pessoa - "Oda marítima"

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