6 dic 2022

Primera elegía







Si gritara, ¿quién me oiría de entre los órdenes celestiales? E incluso suponiendo que alguno me apretara de repente junto a su corazón: su imponente presencia me haría desvanecer, pues lo hermoso no es otra cosa que el comienzo de lo terrible que aún somos capaces de soportar y si tanto lo admiramos es porque, en su calma, rehúsa destruirnos. Todo ángel es terrible. Y así me contengo yo pues, y sofoco el grito de ayuda que es mi oscuro sollozo. Ay, ¿a quién podemos recurrir entonces? No a los ángeles, no a los hombres, y los animales inteligentes notan ya que no nos sentimos confiados y en casa en el mundo de las palabras. Quizá nos quede junto a la ladera un árbol que contemplar cada día; nos queda el sendero de ayer y la fidelidad caprichosa de una costumbre que nos tomó aprecio y así permaneció y no se fue.


Reiner María Rilke - "Elegías del Dunio"

3 dic 2022

 Pido de nuevo excusas por llamar a su novia o a alguna persona tonta. Estuvo mal. Y lo que usted dijo estuvo peor, primero porque es mi padre la persona que debo honrar en este mundo y le dijo en mi presencia algo demasiado ofensivo. Hubiera llamado tonto al tipo con el que salía o a alguien de mi pasado, pero se pasó. Y además que justificante es esa de venir a decir que entonces puedo decir que las personas piensan esto o lo otro de usted. ¿Entonces quedaría bien dicho que hubiera dicho lo de su novia diciendo que quizá pensarán que es esto o lo otro? O peor, le gustaría que le dijera que quizás las personas piensan de su papá esto o lo otro y así no sería una ofensa? No. Me ofendió gravemente usted a mi con lo de mi padre. Y seguro que para usted será lo mismo su novia que su papá. Pero para para mi no. Mis papás no se comparan con nadie de este mundo. Y los padres de los demás se respetan.

Y si fue como dice que alguna vez le falte al respeto a su papá, perdóneme.

Eso fue muy grosero, muy pasado, muy poco elegante y muy descortés conmigo y con mi familia.

1 dic 2022

Una pintura extraña


Pieter Hendricksz

«La visita» óleo sobre tabla

Fecha: Alrededor de 1657

 

El sueño ido




 

Tras una mala noche sin dormir, no toda la gente nos aguanta. El sueño ido se llevó algo de nosotros que nos hacía humanos. Existe una irritación latente dentro de nosotros, según parece, incluso en el mismo aire orgánico que nos rodea. Somos nosotros, al final, quienes nos descuidamos, y es entre nosotros y nosotros que se establece la diplomacia de la sorda batalla. Por esas calles he arrastrado hoy los pies y un gran cansancio. Mi alma, hoy, queda reducida a una madeja enmarañada y lo que soy y he sido, siendo yo, se ha olvidado de su nombre. Si existe mañana, sólo sé que no he dormido, y la confusión entre varias pausas deja un gran silencio en mi idioma interno.


Fernando Pessoa - "Libro del desasosiego" 


Yo, de Jorge Luis Borges

       La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esque...