21 ago 2024
25 jul 2024
La muerte de John Maxwell Fells
«Creo, porque me asusta
menos la muerte
que la nada»
Francisco Barado, Coloquio entre el Ser y la Muerte
La epistemología señala que es menos importante saber, que saber que se sabe. Me pregunto entonces: ¿puede la consciencia afirmar la inconsciencia? Dormir, por ejemplo, inhabilita y nos obliga a examinar los sueños desde la vigilia; quien sueña con el rojo ignora que ese color es únicamente un recuerdo. Esta es la máxima refutación de Artemidoro, de los 12 papiros egipcios sobre el sueño, del estudio onírico de Broms, de todos los magos, monjes y fumadores de opio, del sueño de Jacob, y de Aristóteles y Demócrito. Es también el mayor obstáculo del coraje, porque no todos regresan del sueño; aquellos que lo consiguen no vuelven siendo más sabios.
El quince de octubre de 1953, murió John Maxwell Fells a los 99 años de edad. Murió ciego, postrado y solo, en la habitación 387 de la Residencia Helvade. El cuerpo fue descubierto casi por azar ocho días después, cuando una falla en la cañería principal inundó las habitaciones adyacentes, provocando una inspección total de las instalaciones. Para evitar el escándalo, se adulteraron los informes y se sobornó al personal; el tema se zanjó y Maxwell Fells pasó al olvido. Junto a él se encontró una versión en alemán de “Vidas paralelas” de Plutarco, la cuarta edición de “El corsario” de Kipling, y diluido en el agua, indescifrable, el manual de sexo árabe traducido por Burton.
Todos saben que las noches son largas, pero nadie sabe del milagro caótico que experimentó Maxwell antes de morir.
Luego de cuatro años de silencio, frío y oscuridad, vio —con los ojos cerrados— un incoherente punto de luz. Del punto emanó un rayo; del rayo surgió una delgada superficie, y esta se colmó en anchura y profundidad, consolidándose como un espacio. Todo era blanco, y lo blanco tenía la magnitud del universo. Para Maxwell, era el Universo. No lo inquietó el vacío, porque el espacio es la medida de los cuerpos, y el suyo era infinito precisamente para albergar infinitos cuerpos en él.
3 jun 2024
22 abr 2024
—Y abiertamente consagré mi corazón a la tierra grave y doliente, y a menudo, en la noche sagrada, le prometí amarla con fidelidad hasta la muerte, sin miedo, y con su pesada carga de fatalidad, y no despreciar ninguno de sus enigmas. Así me até a ella con un lazo mortal.
Hölderlin - La muerte de Empédocles
2 abr 2024
"Detrás de ti"
Puede atrapar tu amor y no dejar
Que llegue a mí, que dé sus frutos
Que sea nuestro gran amor
Puede atrapar tu amor y no dejar
Que llegue a mí, que dé sus frutos
Que sea nuestro gran amor
Besarte con mis ojos y con el viento
Del mar peinar tu pelo
Para amar solo es preciso dar
Del mal de este mundo
Y entonces me amarás, tienes
No pienses que esto es mentira
Decirte poesías ¿qué me importa?
Esta vida es corta y no nos va a esperar
Del mal de este mundo
Y entonces me amarás
Puede atrapar tu amor y no dejar
Que llegue a mí, que dé sus frutos
Que sea nuestro gran amor
Besarte con mis ojos y con el viento
Del mar peinar tu pelo
Para amar solo es preciso dar
Del mal de este mundo
Y entonces me amarás, tienes
No pienses que esto es mentira
Decirte poesías ya no importa
Es la vida corta, y no nos va a esperar
Del mal de este mundo
Y entonces me amarás, tienes
27 mar 2024
Yo, de Jorge Luis Borges
La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esque...
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«Oh detente, bello instante», decía Goethe, a través de Fausto. Pienso en el intríngulis de paralizar aquello que es imperativamente móvil....




