19 nov 2022

«El mar, me acuerdo, tenía tonalidades de sombra, de mezcla con fugas onduladas de vaga luz -y era todo misterioso como una idea triste en un momento de alegría, profético no sé de qué. Yo no partí de un puerto conocido. Ni sé hoy qué puerto era, porque todavía no he estado allí. Tampoco, igualmente, el propósito ritual de mi viaje era ir en demanda de puertos inexistentes -puertos que fuesen tan sólo entrar-hacia-puertos; ensenadas olvidadas de ríos, estrechos entre ciudades irreprensiblemente irreales (...) Partí yo? Yo no os juraría que partí. Me encontré en otras partes, en otros puertos, pasé por ciudades que no eran aquélla, aunque ni aquélla ni ésas fueran ciudades ningunas (...) fui yo quien partió y no el paisaje, que fui yo quien visitó otras tierras y no ellas las que me visitaron». 

F. P.



Fragmentos del espíritu




 
Pero mientras bajaba la colina, una tristeza le vino, y pensó en su corazón: ¿Cómo puedo irme en paz y sin pena? No, no sin herida en el espíritu me iré de esta ciudad. Largos fueron los días de dolor que he pasado dentro de sus murallas, y largas las noches de soledad; y, ¿quién puede salir de su dolor y soledad sin remordimiento? Demasiados fragmentos del espíritu he desparramado en estas calles, y demasiados son los hijos de mi anhelo que andan desnudos por estas colinas, y no me puedo retirar de ellos sin una carga y un dolor. No es una prenda de la que me deshago hoy, sino una piel que rasgo con las propias manos. Tampoco es un pensamiento que dejo detrás, sino un corazón hecho dulce por hambre y sed. Pero ya no puedo demorarme. El mar que llama a todos a regresar a sí mismo me llama, y tengo que embarcar.


Kahlil Gibran - "El profeta"

18 nov 2022

 

«(...) Restos de un navío que encallaba...»

Hace un par de días aprendí una palabra nueva que me pareció bella: prosodia, es como la música de un idioma. Entonces resulta que aunque se desconozca un lenguaje, se podría comprender si lo que se escucha es bueno o no, es triste o no, por la prosodia. Sin embargo, de lo que quiero hablar es del silencio, de este silencio extenso como el de la canción, que dice todo, no hace falta decir nada. La respuesta es obvia.

 Hace años, recuerdo, apenas empezábamos a hablar, usted dijo algo como que ningún sonido o palabra podía superar el silencio. No estuve de acuerdo y no lo estoy aún. Para mí es relativo. El de hoy, es de los suyos: insuperable. Lo sentí -todavía- iba decir como una daga, pero no se encuentra a la altura. Algo más profundo: una espada plateada resplandeciente, de un filo delgadísimo, simple, sin adornos. Una espada terrible. 

Espero que tenga un buen viaje, que El Eterno lo lleve con bien. Espero que algún día logre amar en verdad a alguien y no necesite de nadie más que de esa persona. 

Ya me dijo todo, no hace falta agregar nada. Creo que esta será mi última entrada en el blog, y bueno, como siempre lo mejor para usted. Gracias por todo. Queda a su arbitrio eliminarlo.

Mientras duró





 

Macedonio Fernández - "Amor se fue"

17 nov 2022

 

«Amo todo lo que fue,
todo lo que ya no es,
el dolor que ya no me duele
la antigua y errónea fe,
el ayer que el dolor dejó,
el que dejó la alegría,
solo porque lo fue, y voló.
Y hoy es ya otro día».

F. P.

16 nov 2022

Excelentísimo señor Leoncio:

 Espero que al recibo de esta, se halle usted bien, quiero manifestarle a través de la presente (jajja)

Otra vez ocurre lo mismo de ayer, no puedo comentar. Su publicación me encantó. El texto resulta muy contradictorio, y sin embargo es bellísimo. Digamos que me produce la sensación de un cielo verde o lila al estilo impresionista. Ciego y con el corazón frío, y ve más allá y siente más allá, una sinestesia, una especie de delirio. En otro extremo, me recuerda algo sagrado, como explican los sabios, el profeta salía de la normalidad, de la inteligencia, y así podía ver “lo divino” estaba en otro estado, otra dimensión. Podía parecer un loco.

P/d. Espero sea de su agrado la publicación ubicada antes de esta misiva.

Atentamente,

P.


«(...) Es el lado humano lo que me interesa en el arte… Y jamás se me presenta con cariz alegre; su alegría no sé dónde está, no la he visto todavía (...) Lo más alegre que aquí he llegado a conocer es la calma, el silencio de los bosques y el campo».

Jean-François Millet

Pintura: L'Angélus [1857-1859] Jean-François Millet

 

Yo, de Jorge Luis Borges

       La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esque...