Kahlil Gibran - "El profeta"
19 nov 2022
Fragmentos del espíritu
18 nov 2022
«(...) Restos de un navío que encallaba...»
Hace un par de días aprendí una palabra nueva que me pareció bella: prosodia, es como la música de un idioma. Entonces resulta que aunque se desconozca un lenguaje, se podría comprender si lo que se escucha es bueno o no, es triste o no, por la prosodia. Sin embargo, de lo que quiero hablar es del silencio, de este silencio extenso como el de la canción, que dice todo, no hace falta decir nada. La respuesta es obvia.
Hace años, recuerdo, apenas empezábamos a hablar, usted dijo algo como que ningún sonido o palabra podía superar el silencio. No estuve de acuerdo y no lo estoy aún. Para mí es relativo. El de hoy, es de los suyos: insuperable. Lo sentí -todavía- iba decir como una daga, pero no se encuentra a la altura. Algo más profundo: una espada plateada resplandeciente, de un filo delgadísimo, simple, sin adornos. Una espada terrible.
Espero que tenga un buen viaje, que El Eterno lo lleve con bien. Espero que algún día logre amar en verdad a alguien y no necesite de nadie más que de esa persona.
Ya me dijo todo, no hace falta agregar nada. Creo que esta será mi última entrada en el blog, y bueno, como siempre lo mejor para usted. Gracias por todo. Queda a su arbitrio eliminarlo.
17 nov 2022
16 nov 2022
Excelentísimo señor Leoncio:
Espero que al recibo de esta, se halle usted bien, quiero manifestarle a través de la presente (jajja)
Otra vez ocurre lo mismo de ayer, no puedo comentar. Su publicación me encantó. El texto resulta muy contradictorio, y sin embargo es bellísimo. Digamos que me produce la sensación de un cielo verde o lila al estilo impresionista. Ciego y con el corazón frío, y ve más allá y siente más allá, una sinestesia, una especie de delirio. En otro extremo, me recuerda algo sagrado, como explican los sabios, el profeta salía de la normalidad, de la inteligencia, y así podía ver “lo divino” estaba en otro estado, otra dimensión. Podía parecer un loco.
P/d. Espero sea de su agrado la publicación ubicada antes de esta misiva.
Atentamente,
P.
«(...) Es el lado humano lo que me interesa en el arte… Y jamás se me presenta con cariz alegre; su alegría no sé dónde está, no la he visto todavía (...) Lo más alegre que aquí he llegado a conocer es la calma, el silencio de los bosques y el campo».
Jean-François Millet
Pintura: L'Angélus [1857-1859] Jean-François Millet
El sonido de los colores
El anochecer me embelesaba con su singularidad; oscuros colores fantasmales, dorados tonos de nostalgia se alzaban ante mí. Me sentía como si fuera ciego y ya no captara lo bello, me sentía tan extraño, con el corazón tan frío, y sin embargo tan a gusto, tan complacido. Miraba atento a todas partes, para divisar detrás y al lado de los objetos cosas nuevas e inéditas. Los colores del crepúsculo resonaban como una inocente, dulce, temerosa canción de despedida, y me sentía capaz de ver los tonos y escuchar el sonido de los colores.
Robert Walser - "Sueños"
Yo, de Jorge Luis Borges
La calavera, el corazón secreto, los caminos de sangre que no veo, los túneles del sueño, ese Proteo, las vísceras, la nuca, el esque...
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«Oh detente, bello instante», decía Goethe, a través de Fausto. Pienso en el intríngulis de paralizar aquello que es imperativamente móvil....


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